martes, 21 de octubre de 2008

Volar con las hadas


De la plaza y de las calles de paredes blancas,
de los campos sembrados de trigo,
de la iglesia y los caminos del pueblo,
me he marchado ya.

Quizá veas a una muchacha con mi cara y mi pelo,
quizá creas que me ves llamar a la puerta de mi madre,
te parecerá escuchar mi voz y percibir mis gestos,
pero no seré yo, porqué no volveré más.

Me he marchado a volar con las Hadas,
con las Reinas de los cuentos antigüos
con los Reyes que ganaron lo que una espada puede ganar,
y con los viejos espíritus del bosque.

Dile al padre Robert que no rece por mí en la misa del domingo,
que no mencione mi nombre, que no me llame.
Donde ahora estoy, ya no me alcanzan sus palabras.

Puedes preguntar por mí a las garzas y los gorriones,
al aire que murmura entre el ramaje del bosque,
al agua que salta sobre las piedras del arroyo...

Puedes intentar adivinar mi cara
en la última estrella que se oculta antes de amanecer,
pero nunca me llames ni dejes tu puerta entreabierta para mí.

Me he marchado a volar con las Hadas
y no volveré más.

De mi querida amiga Trenzas (http://www.hadasyleyendas.com/)

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