Ahora cuando te cogemos en brazos, te salen los mimos, te acurrucas y apoyas la cabecita en nuestro hombro. Al mismo tiempo haces ruiditos como si te acunaras tú sola.
También se te está formando el caracter, cuando te contrariamos en algo te cabrea y chillas, hablando a tu modo. Hoy por ejemplo, me cogiste tres veces el pan bimbo y los quesitos, se ve que tienes fijación con ellos; cuando te los quité para guardarlos y cerré la puerta de la cocina, te cabreaste, así que al final te tuve que llevar a la cuna, te puse el chupo y te quedaste dormida.
Te haces querer, pero a la vez eres una pequeña gamberrilla, y eso hace que nos enfademos contigo pero a la vez te queramos más.
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