No cabe duda de que cuánto más escuchas, más palabras aprendes. La tele te ayuda, pero de quién más aprendes es de nosotros. Eres como una esponja que todo lo absorve.
Hoy llegó papá con la compra, y nada más oirle entrar, te lanzaste hacia la puerta para saludarlo, con una sonrisa de oreja a oreja que hizo que él sonriera. En la cocina, conforme iba sacando la compra de las bolsas, ibas lanzando gritios de contento.
- Fesas!!!...masanas!!!...pátanos!!
Y cuando te damos los petit suise de postre, después de comer:
- Bibis!!!
Si es que te haces querer con solo mirarte, mi reina.
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