jueves, 26 de marzo de 2009

Los nombres de las cosas

Tiene su importancia llamar a todas las cosas por su nombre; desde luego yo me niego a hablar a mi niña con onomatopeyas ("mira el guau guau!", etc.), sobre todo para que aprenda los verdaderos nombres, y palabras nuevas. Pero es que hay gente que se empeña en lo contrario, y yo creo que así confunden a los pobres niños.

Por ejemplo, mi vecina, que tiene una perra, no para de decir "guau guau", y yo detrás de ella la corrigiéndola ("si, mira el perro -o la perra-, cuanto te quiere que te huele toda contenta"). Y lo mismo su abuela, o una amiga de la abuela, o cualquier persona de la calle... Que trabajo les cuesta hablar bien a los niños y tratarlos como personas, en lugar de como tontos?. Nunca llegaré a entenderlo; es como si la misma gente se volviera gilipollas de repente, al ver a un bebe o a un niño pequeño.

Porque es así como hay que hablarles y tratarles, para que hablen con propiedad cuando crezcan, independientemente de su media lengua. Los niños son listos y cada palabra que oyen de nosotros la absorven como si fuesen esponjas. Todo lo que ven, todo lo que oyen...luego lo repiten, ese es su modo de aprender, y no hay otra.

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