sábado, 8 de noviembre de 2008

Pasitos y travesuras

Empezaste a soltarte hacia mediados del verano, con pasitos torpes pero graciosos. Cayéndote casi continuamente, pero volviendo a levantarte sin rendirte. Poco a poco fuiste perfeccionando tus andares, y como también empezabas a enredar, papa y yo pusimos protecciones en los enchufes, cerramos las puertas, retiramos las cosas de los lugares a los que puedes llegar sin problemas,... Pero también tenemos que andar con mil ojos para que no abras ningún cajón, ni toques los cables o algo con lo que no puedas jugar; sobre todo yo, que estoy en casa todo el día contigo.

A veces me vuelves loca y te regaño, otras ocasiones tropiezas con todo o te tambaleas como una borracha, pero todo se pasa cuando te abrazo, eso para ti es consuelo, y te calmas. Pero veo que ahora, cuando te llamo, te giras y me miras, te vas dando cuenta de las cosas, lo cual es un alivio a veces, aunque nos damos cuenta de que vas creciendo; ya no eres un bebe, sino una niña muy despierta e inteligente que va absorviendo todas las cosas que ve y oye, aprendiéndolas con rapidez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario