No estoy orgullosa, pero a veces me puedes. Como me paso todo el día contigo, a veces tengo que mirar continuamente donde estás y lo que haces, y me da la muy mala sensación de tener que estar pegada a ti todo el santo día. No puede ser, otra vez al lado del teléfono, el otro día lo tiraste y creí que te lo habías cargado; deja los cables en paz, no sea que te vaya a entrar un calambrazo; no se anda con la lavadora, no es un juguete, es para lavar la ropa; no se cogen los mandos de la tele, con la cantidad de juguetes que hay en esta casa, y siempre vas a coger lo que no puedes.
En el ordenador hemos tenido que poner "protección" porque siempre te pones al lado, y da la impresión de que cualquier día vas a meter los dedos entre los cables (la torre se calienta demasiado, así que tu padre optó por quitarle uno de los paneles; lleva así desde que le conozco).
Me paso el día en tensión, y no quiero, porque me enfado, grito y te echo la bronca, y esto no es sano. Te quiero pero me vas a volver loca, necesito que alguien me diga como poner límites a una niña de 16 meses; tienes demasiada vitalidad. Intento distraerte con algunas cosas, pero creo que piensas que una vez hemos terminado puedes serguir todo el rato, y no puedo irme a hacer otras tareas porque sigues revolviendo por toda la casa.
No es cuestión de prohibirte nada, pero en esta etapa de tu tan corta vida no se con que distraerte. Es la otra cara de la moneda que no sobrellevo tan bien, pero con la que tengo que pelear todos los días, aunque no lo cambiaría por nada.
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