Ese fin de semana fuimos a pasarlo con mi familia. Todo el mundo estuvo maravillado con lo que creciste, y lo que sabías hablar ya. Estuviste muy graciosa, y vieron que ya habías adelantado mucho, sobre todo cuando te oyeron decir tu nombre.
Al margen de eso, no pasó nada especial, solo la típica comida familiar, en un restaurante, aunque tú por fin te sentaste a comer con todos nosotros, en una trona. Es una pena que tu madrina no estuviese, te hubiera comido a besos, estoy segura.
Lo desagradable de las vacaciones es que tu abuela y yo volvimos a discutir. No hay vacaciones en casa de mi familia o conversación por teléfono en que pase sin discutir, por supuesto con todo el "amor" que me tiene, y no hay día que no me lo diga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario