La Navidad llegó y pasó, y con ella la emoción por comprar los regalos tuyos, la ilusión por ver tu cara al romper el papel, tus ganas insaciables de jugar... Fueron las primeras navidades en las que disfruté cada minuto, teniendo a nuestro lado a papá. Al final todo el suelo terminó sembrado de papeles rotos en trocitos, pero este año parece que tanto en Nochebuena como los Reyes Magos han dado con los juguetes correctos; es decir, nada de muñequitas, ni disfraces ni demás juguetes absurdos (odio ese tipo de cosas, no me gustan las muñecas, solo sirven para atontar a los pobres niños, que luego acaban cansándose y tirando sus regalos por cualquier esquina de la casa).
Estás empezando a darte cuenta de las cosas, a disfrutar con los regalos. Aunque han sido unas fiestas un poco agridulces, parece ser que cada vez me llevo peor con tu abuela la de lejos. No soy capaz de dar con la manera correcta de tratarla, y ella es incapaz de darse cuenta de que ya no puede tratarde como si aún tuviera 15 años.
Pero en fin, la vida sigue su curso y algunas heridas se cerrarán con el tiempo. Y también he tenido regalos y me han gustado todos, libros y ropa. Me encanta leer, y eso es algo que también quiero fomentar en Deva, el gusto por la lectura (estasfiestas ya le han caido libros, yo encantada, por supuesto).
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