Bueno, volver, hemos vuelto hace ya dos días. Nos lo hemos pasado bien, pero hemos tenido nuestros más y nuestros menos. Discusiones, opiniones "enfrentadas", diferencia de puntos de vista...creo que en nuestra familia es y será el pan de cada día, asi que tendremos que aguantarnos.
Y justo al final, tú te pones malita. Una noche despertaste con 39º y medio, y allí nos fuimos todos a urgencias, al ambulatorio , pero como el médico no era pediatra solo te auscultó, miró un libro y nos recetó un medicamento y un antibiótico, para curarse en salud. Y lloraste un poco. Ya por la mañana, volvimos otra vez al médico, pero esta vez al hospital; tardamos toda la mañana, entre pruebas y esperar a que nos dieran los resultados de los análisis. Te habían puesto una sonda con una bolsita en la vagina, para que hicieses pis, pero hasta que papá no abrió el grifo del servicio no orinaste. Aquí volviste a llorar, creo que estabas asustada, es lógico, era un lugar desconocido para ti, rodeada de personas con bata blanca que no paraban de hacerte cosas. Menos mal que papá estaba a tu lado, solo le dejaron pasar a él, pero eso fue un consuelo para ti. Se debería dejar de pasar a los padres en todos los consultorios y hospitales, eso es un gran consuelo para los niños, porque ven una cara conocida y un gran apoyo en esos momentos.
Ahora ya estás mejor, con una ligerísima tos y estornudos de vez en cuando, pero vas mejorando. Ya no te damos apiretal ni te ponemos el termómetro. Ahora la enferma soy yo, dolor de garganta, pero también estoy mejorando; no hay nada que la couldina no pueda curar.
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